lunes, 9 de marzo de 2015

Una plaza con algo más de historia

Por Roel Alonzo
La plaza Dos de Mayo fue inaugurada en 1924 con el diseño de ocho edificios, gracias al financiamiento del filántropo Víctor Larco Herrera, un trujillano que compró las edificaciones que rodeaban la columna en el centro. Los planos fueron obra de un arquitecto francés, Claudio Sahut, pero terminados por el arquitecto Ricardo de Jaxa Malachowski, el mismo que también intervino en la construcción final del Palacio de Gobierno.
Inicialmente, la zona era parte de la denominada Portada del Callao, es decir, una de las puertas de la Muralla de Lima. En la época colonial, el sector era denominado el Óvalo de la Reina, y debido a su ubicación, en las ‘afueras’ de la ciudad, se encontraba descuidado.
Posteriormente al combate del Dos de Mayo, durante el gobierno de Manuel Pardo y Lavalle, la columna en memoria de esa batalla se inauguró en 1874, la cual se erigió por un concurso internacional donde el ganador fue el arquitecto francés Edmond Guillaume y el escultor Louis Léon Cugnot. Aquí el dato curioso es que la columna estuvo en París por algún tiempo en una plaza antes de ser trasladada a Lima.
Pasaron cerca de 50 años y muchos lamentaban que un monumento tan importante esté en una plaza tan descuidada y rodeada de casas de un piso. Por ello, Víctor Larco Herrera compró los inmuebles que rodean la plaza y financió los ocho edificios que fueron construidos con fachadas diferentes.
La historia de la columna es fascinante. En la parte superior se encuentra un ángel de la victoria, pero el actual es uno de los dos que vinieron. El más grande y que estuvo sobre la misma columna en París fue llevado por los chilenos durante la Guerra del Pacífico, y hasta la actualidad está en una de sus ciudades. El monumento es una columna de mármol blanco y las esculturas de bronce “brillaban con el Sol”, como relatan las crónicas de entonces. En la actualidad, la columna está muy descuidada, el blanco desapareció y las esculturas están recubiertas de una pintura negra desde hace muchos años.
En cuanto a la plaza, con los años no ha habido un real interés por parte de las autoridades que ven el tema de patrimonio monumental. Es necesario un trabajo conjunto entre la Municipalidad de Lima, el Ministerio de Cultura y el Instituto Nacional de Defensa Civil para definir el destino de la plaza, los edificios, y otros aspectos más, como la regulación del comercio ambulatorio, la limpieza y el ornato, las multas a los locales comerciales que no reúnen condiciones, la clausura de los mismos, etcétera.
La idea es recuperar ese hermoso lugar histórico tras haber sufrido un incendio hace unos meses, y mostrarlo como parte de los circuitos turísticos en el Centro Histórico de Lima.

viernes, 6 de marzo de 2015

Gabriel García Márquez: Mil años sin soledad

Por Liz Martínez Vivero
Aracataca hubiera caído en el olvido de no ser por aquel salvador 6 de marzo de 1927 que terminó haciéndole el favor al pequeño municipio colombiano de la costa norte del departamento de Magdalena.
A Gabriel García Márquez, nacido aquel día, no podría decir que lo conocí por casualidad. Lo conocí, ustedes que leen saben, de las formas inexplicables en que se puede llegar a una relación filial con alguien que nunca viste, al menos no personalmente.
Yo tenía por lo menos 14 años… Gabriel 76. Por supuesto, “nos encontramos” imaginación mediante a través de uno de sus textos. El libro estaba allí sin suplicar que nadie lo abriera pero con una portada, que aún gastada, no daba oportunidades de dejarlo pasar. Recuerdo a un pequeño Cupido, escondido de nadie y apuntando a un objetivo que no se visualizaba en la parte derecha de la carátula.
“El amor en los tiempos del cólera” y, en consecuencia, la espera de Florentino Ariza prolongada a lo largo de más de medio siglo para materializar su amor por Fermina Daza; las desventuras de Ariza, los síntomas del amor tan parecidos a los del cólera fueron, entre otros, los elementos que vinieron a dar al traste con mi inquebrantable resolución de nombrar al Gabo como mi escritor favorito.
Luego también supe del férreo luto de Amaranta Buendía, la mano certera de Úrsula Iguarán para dirigir una casa, las mariposas amarillas que perseguían a Mauricio Babilonia y, entre otras la levitación del padre Ángel ocasionada por beber chocolate caliente… la soledad de los Buendía terminó por convencerme: “las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen segundas oportunidades en la historia.”
Con cierto atraso le descubrí periodista y amigo de Cuba. Padre fundador de la Escuela del Nuevo Cine Latinoamericano y también de la Agencia Prensa Latina… sus conceptos sobre la vida develaron ante mí a un romántico incorregible, a un filósofo de la vida.
En 2014 partió, lejos de las miserias humanas… a donde van las almas consagradas a mil años sin soledad porque por siempre, permanecerán.

jueves, 5 de marzo de 2015

Una necesaria cultura vial del peatón

Por Pilar Marín Bravo
Una mujer que cruza apresuradamente la pista tratando de ganarle al cambio de luces del semáforo o un adolescente que evita utilizar el puente peatonal y desafía los carros en una vía rápida, son imágenes cotidianas de una penosa realidad en nuestro medio: la imprudencia y falta de cultura vial de los peatones.
Se estima que cada año los accidentes de tránsito causan la muerte de alrededor de 1.3 millones de personas en todo el mundo y son la causa principal de muerte en el grupo de entre los 15 y 29 años de edad.
En el Perú, la imprudencia de los peatones sigue siendo una causa importante de los accidentes fatales en las pistas. Solo en lo que va de este año unas 80 personas han muerto en accidentes de tránsito, según la Unidad de Investigación de Accidentes de Tránsito de la Policía Nacional. Es decir, cada día mueren en promedio dos personas víctimas de choques y atropellos.
El problema es que al estado de ebriedad y el exceso de velocidad de conductores, se suma peligrosamente con mayor frecuencia la irresponsabilidad del peatón. Según la Policía Nacional, el 60% de muertes por accidentes son causadas por imprudencia de los peatones.
Cruzar las avenidas sin respetar los cruceros peatonales ni los tiempos del semáforo, o no utilizar los puentes peatonales sorteando los vehículos en vías de alto tránsito no solo revelan la falta de una cultura vial del peatón. Reflejan su negligencia y una falta de compromiso con su vida, con su familia, con el Estado y con la sociedad.
Los noticieros dan cuenta a diario de los accidentes de tránsito que dejan un saldo de muertes, lesiones graves o daños irreversibles que generan pérdidas económicas para las familias y gastos de salud para el Estado.
Lamentablemente, cuando se observan las entrevistas al paso de personas que son detectadas ‘in fraganti’ infringiendo las normas de tránsito, aún en contra de su integridad física, no se aprecia un actitud de compromiso ni de reconocimiento de la falta que se ha cometido.
Para remediar en parte esta situación, la Policía Nacional ha impulsado una campaña para educar y sancionar a los peatones imprudentes, con la aplicación de multas que van desde los 19 hasta los 114 nuevos soles.
Pero no basta con la aplicación de sanciones económicas. La conciencia de una necesaria cultura vial, orientada a construir una base educativa responsable en peatones y conductores debe partir desde la escuela.
Educar desde pequeños a hombres y mujeres sobre las reglas de tránsito y la importancia de respetar las normas para un transporte seguro es encaminarlos hacia una ciudadanía responsable, donde el respeto a la vida comience por uno mismo.

miércoles, 4 de marzo de 2015

El mundo celebra los 337 años de maestro italiano Antonio Vivaldi

Los 337 años que cumpliría hoy el músico barroco italiano Antonio Vivaldi difícilmente dejan a alguien indiferente, pues el nacido en Venecia pertenece al selecto grupo de los imprescindibles de la música.
El 4 de marzo de 1678 llegó al mundo aquel predestinado niño al que concibieron Giovanni Battista y Camilla Vivaldi, y cuyos primeros compases de educación musical en su temprana infancia y juventud corrieron a cargo de su padre.
Paradójicamente, Antonio en un inicio no consideró una carrera musical, prefirió tomar en marzo de 1703 un curso para sacerdote pero fue incapaz de destacar en el ámbito religioso debido a una dolencia en el pecho que le impedía impartir las misas, una calamidad que resultó positiva para los amantes de la buena música.
Tras dicho incidente Vivaldi fue destituido de las labores religiosas y a fines de ese mismo año comenzó a dar clases en el coro del Hospital de la Piedad, cargo que ocupó hasta bien avanzada edad.
Queda claro que sus labores de magisterio en el coro no le impidieron cumplir compromisos artísticos en varios países que reclamaban poder presenciar in situ la pulcra calidad de su obra, cuyos primeros frutos se pudieron apreciar en 1705, cuando publicó su primera colección de sonatas dedicadas al conde Annibale Gambara.
Cuatro años después de aquel material iniciador llegaría su inconfundible Opus II, que constituyen 12 sonatas para violín y clave, pero con la aparición en 1711 de su sucesor Opus III (L estero armónico), el nombre de Vivaldi comenzó a sonar en todo el continente europeo.
Opus III es considerada por casi la totalidad de expertos y críticos de música clásica como la más importante colección de conciertos del siglo XVIII y marcó el inicio de una eclosión musical que trascendería fronteras de todos los tiempos para llegar a los nuestros intacta.
Hasta la fecha de su muerte en 1741, Antonio Lucio Vivaldi (su nombre de nacimiento) fue autor de casi 800 obras originales, ofreció más de 500 conciertos, así como en 70 sonatas y casi medio centenar de óperas, pero su obra más reconocible es su inconfundible y eterna Las Cuatro Estaciones, que compuso en 1720.
Fuente:Prensa Latina

martes, 3 de marzo de 2015

La Importancia de la lengua materna

Por Carmen Meza Ingar 
La diversidad del Perú es rica en pluralismo. Como ejemplo de ello, hoy vemos en la ciudad a muchos nativos que hablan español, pero hay otras comunidades originarias y aisladas en zonas cerradas, de difícil acceso, cuyos habitantes viven aún etapas del descubrimiento del fuego.
Ilustres sociólogos calificaron la llegada de los españoles como un encontronazo por la desigual forma del diálogo y por la imposición cruenta de otra forma de vida. Lo cierto es que hace 500 años el Perú tenía poblaciones con 300 idiomas: los de la Costa, pertenecientes al reino del Chimú, que hablaban mochica, por ejemplo, han desaparecido. También es fácil constatar el cambio de términos originarios: los lingüistas españoles se equivocaron con la palabra mochica ‘cholo’, que significaba ‘muchacho’, ‘joven’, al cual le dieron otro significado.
Hoy el Perú cuenta con 45 idiomas. Solo por mencionar, en el departamento de Lima hay pueblos quechuahablantes en Cajatambo, Raura, Yerupajá, Yauyos, entre otros. Igual ocurre en otras regiones del país: en la localidad de Pichanaki, en la selva central de Junín, descubrimos que en el idioma arawac ‘Pichanaki’ quiere decir ‘lugar de la resistencia’.
Es importante resaltar que nuestro país tiene cuatro millones de peruanos que hablan lenguas nativas: en la región Loreto se hablan 27 lenguas originarias, Apurímac tiene el 66% de hablantes de lenguas vernaculares y Junín el 13.2%, el quechua es hablado por 3’360,331 habitantes, el aimara por 443,248; el asháninka por 97,447; el awajún, 55,366; shipibo-conibo 22,517; shawi, 21,650; machiguenga, 11,275; achuar, 11,087; y wampis, 10,163. Muchos de ellos sufren discriminación en las oficinas públicas o en los centros de estudios, lo cual debe ser desterrado atendiendo el precepto del inciso 2 del artículo 2° de la Constitución.
Toda esta riqueza cultural debe ser valorada, y es bueno saber que varias universidades estudian la importancia de la lengua materna. De hecho, el pasado 21 de febrero se celebró el Día Internacional de la Lengua Materna, del idioma con el que cada persona nace y aprende mientras bebe la leche materna, algo que llega a dominar para toda su vida, así aprenda después otros idiomas para continuar los programas del colegio o de la universidad.
La Unesco instituyó en 1999 la celebración internacional en consideración a reclamaciones de las juventudes del sudeste asiático y de problemas que turcos y otros pobladores tenían en Alemania o en Canadá, cuando deseaban expresarse en su lengua nativa.
En algunos casos, las autoridades de naciones desarrolladas no entendían los apellidos de los ciudadanos que llegaban en calidad de migrantes.

lunes, 2 de marzo de 2015

TV basura y poder ciudadano

Por Richar Centeno Torres
La presión ciudadana sí puede hacer variar de posturas a los medios de comunicación, en especial a la televisión, que bajo el parámetro del rating y el negocio establece su programación sin tomar en cuenta las necesidades reales de la teleaudiencia.
Para citar un ejemplo reciente, hace unos días en Bolivia un canal privado fue prácticamente obligado a reponer una popular serie de televisión norteamericana, de alta audiencia también en el Perú (Los Simpsons), que iba a ser reemplazada por el reality chileno Calle 7, muy similar a los cuestionados programas juveniles Combate y Esto es Guerra.
Tal fue la presión de la ciudadanía, en especial colectivos de jóvenes, que el canal en cuestión no solo decidió mantener a la serie en su horario, sino que amplió su transmisión a dos horas y media, tal como exigían los televidentes.
Este hecho puede parecer anecdótico en el mundillo mediático, pero cobra real importancia en nuestro contexto cuando grupos organizados de la sociedad civil convocaron a una marcha contra la denominada TV basura.
En realidad la marcha de protesta fue el corolario de varios esfuerzos aislados que han venido manifestándose desde hace algunos años atrás y han cobrado fuerza en los últimos meses gracias a la difusión que obtienen sus argumentos en las redes sociales.
Se trata de un movimiento aparentemente desarticulado, pero que ha logrado éxitos relativos y algunos contundentes, como sanciones a televisoras por violar los horarios de protección al menor con programas de contenido inadecuado, autorregulación de parte de los propios medios y hasta salidas del aire de algunos programas considerados discriminativos y denigrantes de la dignidad de las personas.
Estas protestas, por supuesto, han estado acompañadas de una natural polémica, considerando el enorme poder económico y los grandes intereses que se mueven detrás de la industria de la televisión. No solo han salido en defensa de las televisoras y sus contenidos cuestionados figuras conocidas de la televisión nacional, sino también algunos ‘opinólogos’ y pseudoespecialistas con argumentos por demás previsibles, como –por ejemplo– eso de que la televisión transmite lo que el público pide o que la televisión no es para educar sino para entretener.
Más allá del debate, es evidente que las protestas ciudadanas han empezado a tomar cuerpo social y articularse para hacerse escuchar y llevar a los propietarios de los canales a tomar decisiones y transmitir programas pensando no solo en el frío rating y el negocio, sino también en el ciudadano que reclama contenidos de calidad.