viernes, 2 de marzo de 2012

Comentario con respecto a los artículos “Haya o no Haya !Haya sera!” y “Los Compañeros”

(Por: Luis Urbina)

Comentario con respecto a los artículos “Haya o no Haya !Haya sera!” escrito por Blasco Bazn Vera, “Los Compañeros” escrito por Eduardo Gonzales Viaña.

En esta simbólica fecha del 22 de Febrero, los apristas rememoramos a Victor Raúl Haya de la Torre y todo lo él significa. Blasco Bazán Vera en este articulo destaca la capacidad oratoria, de comunicación y docente de Haya. En un artículo anterior, Eduardo González Viaña nos recordaba el sacrificio, la decencia y el mérito de ser llamado aprista. González destaca la intelectualidad de Haya y su visión política para hacer del partido un colectivo social enraizado en las extrañas del pueblo peruano.

Muy pocos apristas de hoy, dirigentes y militantes, pueden exhibir ese conjunto de valores que Víctor Raúl y los antiguos dirigentes nos dejaron como legado de enseñanza. Los dirigentes de hoy se miden y catalogan por la cantidad de votos que puedan reclutar sin importar medios y metodos usados para conseguirlos. Los dirigentes se han olvidado de esa labor didactica como instrumento principal para acercarse y conquistar al pueblo y sus votantes. Muchos dirigentes ya no son ejemplo de virtud y valores personales como antaño y por el contrario solo exhiben el poder que otorga un puesto en la administración o el poder que las frivolidades brinda.

Hoy en día muchos militantes solo hacen el juego al clientelismo politico y con ello no ayudan al APRA, ni a la razon de ser del APRA, que es servir y transformar el Perú. Pero la fuerza de las enseñanzas de Victor Raúl predominarán y perdurán por que son ideales de pureza y valor que trascienden el tiempo y personas. Esta oscura dirigencia pasara, vendran nuevos dirigentes y con ellos se remozaran los ideales apristas de los años primigeneos. Y así, el APRA finalmente servira su propósito inicial de ofrecer al pueblo peruano un pan con libertad.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Niñas embarazadas por violaciones sexuales deben acceder a aborto terapéutico

(Por: Rosa Cisneros)

Los frecuentes casos de maternidades forzadas infligidas a niñas como resultado de violaciones sexuales demandan que el gobierno honre su compromiso de aprobar el protocolo de aborto terapéutico para dar a las menores de edad que se encuentran en esta situación la posibilidad de decidir la continuación de la gestación y preservar su vida y salud.

Así se pronunció la abogada Jeannette Llaja, directora del Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer (DEMUS), quien consideró que un embarazo a edad temprana implica un grave riesgo para la salud física y mental de las niñas que enfrentan ese trance, mucho más aún cuando es producto de una violación sexual.

“Por ello, el Estado debe garantizarles el acceso al aborto terapéutico, que es legal en el Perú desde 1924 y que es un medio para salvar sus vidas y evitar daños graves y permanentes en su salud”, argumentó.

La abogada manifestó que la aprobación de un protocolo que norme los procedimientos del aborto terapéutico es indispensable para que esta práctica clínica pueda aplicarse de manera gratuita en los establecimientos públicos de salud, adonde acude la mayor parte de personas en situación de pobreza, que no cuentan con otra opción para atenderse.

Recordó que instancias internacionales como el Comité de Derechos Humanos y el Comité para la Eliminación sobre la Discriminación hacia la Mujer de Naciones Unidas se han pronunciado en 2005 y 2011, respectivamente, sobre la necesidad de que exista un instrumento que viabilice el acceso de las mujeres peruanas al aborto legal.

“Sin embargo, ni el presidente Humala, ni la ministra de la Mujer o el titular de Salud toman medidas efectivas para aprobar el aborto terapéutico, pese a ser un compromiso público del mandatario durante su campaña electoral”, señaló.

Según estadísticas del INEI, 13% de adolescentes en el ámbito nacional ya son madres o se encuentran gestando. Sin embargo, en lugares de mayor pobreza y desigualdad, el promedio se eleva hasta en más de 20%, como sucede en regiones como Ucayali y Madre de Dios. Por otro lado, cifras proporcionadas por Naciones Unidas establecen que los embarazos de niñas de 12 a 14 años de edad, en un 90% son producto de violaciones sexuales, perpetradas en la mayoría de casos por personas estrechamente vinculadas a su entorno familiar.

Antecedentes:

Jauja (9/2/ 2012) Niña de 12 años con tres meses de embarazo luego de ser violada por su tío[1].

Chosica (23/2/2012) Niña de 13 años con 7 meses de embarazo como producto de una violación. El agresor fue liberado, pese a haber violado también a una adolescente de 17 años[2].

Huánuco (24/2/2012) Niña de 10 años violada por su cuñado de 45 años, dio a luz en esa ciudad[3].

Haya o no haya ¡Haya será!

(Por: Blasco Bazán Vera - blascobv@hotmail.com)

La Oratoria de Víctor Raúl, era innata. Escucharlo era obligado sublimar el espíritu para nos desviarnos de lo que nos iba a decir. La sola invitación a una de sus conferencias públicas, nos hacía acelerar el trabajo para luego barnizarlo con los que íbamos a escuchar. La Oratoria de Haya, no era una simple discurso. Su Oratoria era la expresión de ideas hilvanadas que no sólo euforizaban sentimientos sino que predisponían nuestro espíritu hacia la contemplación.

Las tantas veces que estuvimos a su lado veíamos al Haya de mirada escudriñadora contemplando la masa que lo avivaba. No era el líder que atropellaba para presuroso estar frente al público, sino, el transformado hombre que cadenciosamente se acercaba a él para revisarlo, auscultarlo y de repente, romper sus casi estáticos brazos semejándolos al halcón abriendo anchuroso las alas para capturar su presa.

Haya hizo de su Oratoria una expresión de Cultura y de Comunicación porque comprendió que son dos aspectos de la realidad humana que son inseparables. El hombre culto y mucho mejor si sabe comunicar, transforma a quien lo sigue. Haya tuvo cultura oral y por eso supo hacerse entender. Comprendió que educar es cambiar de más a mejor. Siempre decía: “...no podremos cambiar al Perú, si también no cambiamos nosotros...un aprista libre, justo y culto, es anticipo de prefiguración del Perú de mañana”.

Haya, con su Oratoria, unió a los hombres. Las tantas veces que lo veíamos dialogar, veíamos a un Haya cómodo y plácido ya sea entre discípulos, amigos y hasta adversarios. A más cantidad de oyentes más estímulo para el Maestro. Su voz, unas veces atiplada, otras veces estentórea, culminaba muchas veces con una risa homérica por la fuerza que imponía al soltarla.

Su Oratoria encontraba su alimento cuanto más público tenía frente a él. Haya antes que político fue educador. No había clase pública o privada que no tuviera siempre la presencia de la Historia Antigua. Una noche de Coloquios en la Escuela de Dirigentes que fundara en Lima nos decía que era la plaza pública o el Ágora de la vieja Atenas, donde los ciudadanos se reunían para deliberar en asamblea y votar sus decisiones y eso salvó a Grecia de los ejércitos y la escuadra de Jerjes, el déspota oriental que intentó someter las ciudades griegas al yugo de Persia.

Los dedos de sus manos adquirían un extraño ensamblaje que iban paralelos a las palabras que pronunciaba. El mentón de su rostro, sobresalía como una quilla de barco y sus ojos y mente se perdían en el infinito satisfechos de dialogar, de educar. No era, pues, autócrata que hablaba para sí y ante sí, sino el estadista que alimentaba sus propuestas con fundamentos que derivaban del poder y el saber de las masas que constantemente educaba.

Haya siempre recordó que la tarea principal del estudiante es, naturalmente, estudiar. ¡El Perú necesita de sabios!, decía Víctor Raúl- ¡Necesitamos de buenos profesionales! Y nos recordó que esos estudiosos y esos profesionales no deben olvidar que la universidad se mantiene con impuestos, y que los impuestos los paga el pueblo. Luego, pues, decía el maestro, “Hay que devolver al pueblo lo que el pueblo sostiene y mantiene”.

Su frase histórica era “Joven, prepárate para la acción y no para el placer” porque comprendió que los pueblos deben superarse, enriquecerse con investigaciones. Desterrar la sensualidad. Sus palabras salían caudalosas de sus labios para sentenciar: “Si sabes mucho, enseña; si sabes poco, aprende”.

Haya en las plazas públicas no perdió jamás su virtud docente. La masa que multitudinariamente asistía a su llamado, iba segura de encontrar un bálsamo a su aflicción. El Pobre, el rico, el amigo y el adversario, reconocieron siempre en Víctor Raúl la diafanidad de su palabra y la certeza en la verdad. Su Oratoria no era una simple oratoria. Era un desparrame de conocimientos orientadores y azuzadores a fortalecer el sentido de Libertad que es lo que más le importó pues comprendió que un hombre libre deviene en personaje protagónico de las inquietudes de los pueblos. La juventud fue su principal preocupación y por eso la defendió contra los radios, periódicos, revistas TV, novelas que gritaban: ¡Diviértete!, ¡Jaranéate!, ¡Sensualízate, ¡Desgástate!, ¡Derróchate!. “Un joven entregado a esos llamados, decía Víctor Raúl, no tiene tiempo para pensar. No reflexiona, no estudia, ni milita en causas nobles. Así este joven cae en la estrategia que utiliza el placer como trampa para apagar y castrar sus rebeldías”. Por eso sus palabras de orden fueron: Joven prepárate para la acción, guarda tus energías donde las tienes, ahorra tus hormonas, recuerda, decía el maestro, ¡La historia no se hace bailando!, para sentenciar: -“No es hombre el que sucumbe ante la tentación sino el que vence a la tentación”.

En los mítines públicos; sea el lugar que fuera, la oratoria de Haya cautivaba manteniendo concentrado al oyente. Su palabra salía como un torrente. Unas veces, era suave aire nocturnal que apaciguaba, calmaba y sumergía al oyente en una profunda soledad. Y otras, volvíase fiera, bulliciosa, estridente, conmovedora; crispaba los nervios, aceleraba el corazón y el pueblo que le entendía agradecido lanzaba sonoros aplausos y voces de aliento. La Oratoria fue la principal arma que tuvo Haya de la Torre y mucho mejor cuando esta venía cargada de educación, cultura que fortalecían conciencias y por eso hizo de aprismo un partido revolucionario porque lucha por transformaciones fundamentales en la economía y en la sociedad peruanas: ¡Justicia social, Sí, decía el Maestro; pero, sentenciaba, ¡Con Libertad! De ahí nació su famosa palabra de orden ¡Pan con Libertad!

En este 117° Aniversario del nacimiento de Haya, tengamos presente su Oratoria encendida que siempre alumbró, guió al Perú y a sus partidarios por las sendas de la justicia y la paz haciéndoles comprender que ilusionar y desilusionar al pueblo es un crimen con penalidad sin nombre. Que su docente y vibrante palabra siempre nos acompañe porque desde que murió Haya dejó de ser patrimonio de un partido para convertirse en patrimonio de una Nación. Nos enseñó a repetir siempre: “Aprista, ten orgullo de tu gran partido”., “Ama quella, Ama Sua. Ama llulla” Que esto lo recordemos toda la vida porque son palabras de orden que acompañan a los actos de nuestra vida y estemos siempre ceñidos a la verdad, la moral y al bien… ¡Viva Víctor Raúl!

martes, 28 de febrero de 2012

Conspiración y elocuencia

(Por: Alfredo Estrada Zavaleta)

Enrique VIII, Isabel I y Jacobo I Estuardo, son los artífices de la transformación de Inglaterra y la afirmación de su estratégica presencia mundial desde el siglo XVI; ya a partir de ciertas políticas como: La suscripción del Acta de Supremacía (ruptura con Roma), la expansión marítima y la progresiva unificación con el Reino de Escocia. Tal escenario, puede haber sido muy propicio para la producción literaria de William Shakespeare, a través de sus comedias y tragedias; que insinúan de alguna manera, la coincidencia figurativa de acontecimientos tan distantes en el tiempo, pero definitivos en la existencia de los Estados y sus protagonistas.

Shakespeare de este modo, describe en “Julio Cesar”, el contenido de intrigas y conspiraciones urdidas por ciertos políticos y sus ingenuos colaboradores, para salvar al Pueblo de aquellos dictadores, sumidos en la vanidad y la permanencia en el Poder, cuando dicha situación afecta los intereses y conveniencia de los primeros. Roma, la Ciudad Estado, brillo en sus tres etapas: Reino, República e Imperio; más, son conocidos los famosos Triunviratos, integrados por militares y que a la postre concluyeron en las batallas de Farsalia (Cesar y Pompeyo Magno), Filipos y Accio.

Sin embargo, merece un análisis especial el Discurso de Marco Antonio, posterior a la muerte de Julio César, revirtiendo la justificación política y social de Marco Junio Bruto. Este, versa sobre la trayectoria de Cesar en la Galias y Egipto, el estratega generoso con su Pueblo en la expansión de Roma y sacrificado en pos de una supuesta honestidad, formada en el clamor de las masas. La orientación de la opinión publica, manejada en sus radicales emociones de rechazo e identificación con Cesar; el duelo compartido del orador y sus ocasionales seguidores, que se expresa en multitudinario llanto y congoja por el extinto líder.

Finalmente, la gran misión de Antonio de proseguir con los ideales de Julio César y la oportunidad de crear las condiciones necesarias para que Octavio, conduzca los destinos de Roma, durante el celebre periodo de Augusto.

Hoy advertimos algo similar en las corrientes políticas y en el vaivén de sus gestores; que plantean soluciones y confunden al Pueblo, en los distintos planos del Poder.

lunes, 27 de febrero de 2012

Sensible Fallecimiento

(Por: Gilbert Tarazona Valencia)

El Directorio del Centro de Difusión Cultural Pedro Azabache, con un hondo pesar, tiene el penoso deber de participar a la ciudadanía en general, el sensible fallecimiento del que en vida fue el Maestro don Pedro Azabache Bustamante,

Nuestro gran maestro, falleció después de una prolongada agonía, la madrugada de hoy lunes 27 de febrero de 2012, alas 5:25 am. Su partida nos deja un vacío irreparable. Su paleta luminosa se apagó en el silencio dejándonos un vacío difícil de cubrir.

El maestro Azabache inmortalizó su fecunda obra para la eternidad, fue ante todo un humanista a carta cabal y servidor social de fe y alegría.

Su velatorio se llevará a cabo en su casa del Ramal La Cobranza en la Campiña de Moche.

Gilbert Tarazona Valencia y Carla del Carpio Gabrielli, en nombre de sus familiares y artistas plásticos, agrademos por anticipado su gentil asistencia.

Los compañeros

Por Eduardo González Viaña

El primer recuerdo de la vida política del Perú me llega hasta uno de los días amargos de la dictadura del general Manuel A. Odría.

En mi pueblo, Pacasmayo, no había servicio eléctrico sino durante la noche. Sin embargo, mi padre y un grupo de sus amigos instalaron una batería de carro en mi casa para poder escuchar a un peruano de leyenda que les hablaba en esos momentos desde Bogotá.

Víctor Raúl Haya de la Torre había permanecido cuatro años asilado en la embajada de Colombia en Lima. El gobierno había cortado por meses el servicio de agua y desagüe de esa casa. En diversas oportunidades, se esperó el ataque final de las patrullas militares que cercaban esa sede diplomática.

En ocasiones, el líder del Apra había renunciado al generoso amparo que le ofrecía el país vecino, pero sus anfitriones lo obligaron a quedarse. Más importante que las relaciones con una dictadura era el apego de esa nación a la libre expresión de las ideas y, por otro lado, habían comprometido su apoyo a un perseguido, y los colombianos son fieles a su palabra.

Con el “Viejo” a punto de ser liquidado físicamente y con sus líderes, encarcelados o el exilio, era peligroso ser aprista. Millares de peruanos que alzaban el pañuelo blanco y proclamaban los principios izquierdistas de ese partido vieron llegar la cárcel, la pobreza, la persecución e incluso las ejecuciones sin juicio como única compensación por su entrega a una causa de libertad y justicia.

En mérito de una política que por desgracia se ha repetido en diversos gobiernos del Perú-uno, incluso, autodenominado aprista-la lucha por la justicia social era satanizada como apro-comunista, y quienes se comprometieran en ella eran llamados “terroristas”, y no podían tener seguros ni su libertad ni su vida.

La defensa por parte de los gobiernos de las haciendas –criminalmente feudales- y el petróleo y los recursos mineros- entregados a la “sagrada” inversión extranjera- se apoyaba en una política de militarización del país y criminalización de los movimientos sociales.

Para recordar tan sólo un hito de la tragedia de este partido, el 24 de diciembre de 1931 a medianoche el ejército ingresó en el local aprista de Trujillo y ametralló sin piedad a las mujeres y los niños que celebraban con chocolate la Nochebuena.

En respuesta a ese y otros crímenes, el 7 de julio de 1932, armados tan sólo de machetes y de su bravura, los compañeros de esa ciudad se apoderaron del cuartel militar para comenzar una revolución que acabara con la tiranía de Sánchez Cerro e iniciara el tiempo del cambio y de la justicia.

Para aplastarlos, por aire, mar y tierra, las fuerzas armadas sitiaron a la ciudad insurrecta que opuso brava resistencia durante toda una semana. Al final, miles de trujillanos fueron fusilados frente a los paredones de Chan Chan.

Todo esto puede parecer historia pasada. Sin embargo, muchos apristas de hoy creen que la catástrofe actual del partido no es sólo electoral, sino ética. La vanguardia denuncia que la pasada administración fue aprista solo de nombre, pero que abandonó los principios revolucionarios del partido y terminó colocándose en una posición ideológica de extrema derecha, antagónica a la de sus fundadores.

Los "compañeros" fueron antaño la reserva moral del país. Eran la mayor parte de los peruanos y tenían razón para sentirse orgullosos. Además de la proverbial valentía del pueblo aprista, mucha de la gente más inteligente y generosa militaba en sus filas. Un filósofo que reveló la genialidad de Vallejo y que descubrió la razón de ser de nuestra América- Antenor Orrego había desechado toda posibilidad de éxito en cualquier universidad europea y, más bien, penaba una larga carcelería en la isla de El Frontón por razón de sus ideas.

El propio "compañero jefe" era un intelectual respetado en todo el mundo. Además, pudo haber llegado a ser presidente del país por un camino más corto del que su pasión justiciera le ofreció, pero escogió la senda más difícil.

“A Palacio llega cualquiera, porque el camino de Palacio se compra con oro o se conquista con fusiles.-dijo una vez- Pero la misión del aprismo era llegar a la conciencia del pueblo antes que llegar a Palacio."

En los años 50, el doctor Fernando Viaña, mi tío, contaba en su consultorio odontológico de Lima con una paciente muy especial. Era la señora Mabel Farro, paisana suya y "amiga íntima" del general Odría.

"He notado que le falta un teléfono, doctor... Si usted lo desea, la próxima semana puede tenerlo.”

Mi tío sonrió ante lo que supuso tan sólo una fineza de la dama. En esa época, conseguir una línea tomaba dos o tres años. Sin embargo, la señora llegó a la próxima consulta con una enorme sonrisa:

"Ya se lo conseguí, doctor. He hablado con Alejandro (el director de gobierno) y me ha aconsejado que usted busque un aprista con teléfono... Usted lo denuncia y le entregamos un teléfono."

Mi tío sonrió, y por supuesto no aceptó. El también era aprista.

En el receptor de radio con batería de carro, mi padre y sus amigos escucharon a Víctor Raúl que llegaba a Bogotá luego de su largo y peligroso asilo.

"Es el jefe. ¡Qué bien está! ¡Qué bien habla!"-dijeron los compañeros. Yo solo escuchaba algunas palabras ininteligibles y perdidas entre los murmullos de la atmósfera. Ese día me enteré de lo que significaba guardar durante toda la vida una fe y una esperanza.