lunes, 2 de abril de 2012

LUCHAS NATIVAS AL REENCUENTRO DE LA VIDA

“La Pachamama y el humano”. Qué título, qué duda. La pregunta fundamental. La vida. ¿Qué ha hecho el humano hasta ahora para responder? El humano no ha respondido adecuadamente aún sobre cómo ha venido tratando a la Pachamama. En lugar de lograr el equilibrio para llegar a una paz eterna, ha hecho todo lo contrario. Las guerras, la fabricación de armas, la expoliación y explotación de la naturaleza hasta el hartazgo, no han hecho más que promover un mundo de ricos, pobres, hambrientos, esclavos… de razas “superiores y civilizadas” y de “inferiores y salvajes”. Las religiones tampoco han logrado el equilibrio necesario ni el respeto a la vida, no sólo de los seres humanos sino de todo lo existente. Al contrario, elaboraron instituciones y categorías discriminadoras y crueles: inquisiciones, santos y pecadores, impíos y genuflexos, ricos y hambrientos…”
(Prólogo del libro “La pachamama y el humano” de Raúl Zaffaroni)

Por: Ubaldo Tejada Guerrero
utguerrero31@yahoo.es

El Presidente regional Gregorio Santos, se pregunta: ¿Cuántas vidas humanas más seguiremos perdiendo, tan sólo por defender los recursos que garanticen nuestra existencia? Este es el choque entre el Perú centralista oficial limeño y el Perú real provinciano y emergente.
Hace ya varios meses que se están produciendo fuertes movilizaciones de poblaciones rurales enteras contra la presencia de empresas mineras y petrolíferas en diversos lugares del Perú. Las más radicales se produjeron en Arequipa y Madre de Dios donde el pueblo organizado se levantó contra la presencia de estas empresas que contaminan las tierras, los ríos, sus animales, a sus hijos y los dejan sin trabajo.
Las luchas de estos sectores son por la defensa de su propia existencia, nuestra clase también se pliega a la lucha que se desarrolla porque no le queda otra cosa que hacer… es luchar o morir en la miseria lacerante lentamente, siendo Conga el punto quiebre para los neoliberales.
Haciendo un breve recuento, en el gobierno de Ollanta, la defensa del agua en Cajamarca dejó como consecuencia 19 personas heridas-un campesino inválido de por vida-, los campesinos de Ica también se levantaron y como resultado: 1 ciudadano muerto, los primeros días de marzo, los mineros informales de Madre de Dios demandaban atención a sus reclamos, dando como resultado 2 personas muertas y más de 50 heridas.
Pero en este escenario no existe una presencia activa de las minorías revolucionarias por falta de una continuidad histórica en la lucha, ni organizaciones autónomas surgidas en el seno de nuestra misma clase, ésta llega al nivel de protestar, de radicalizarse en las luchas, de entregar su vida. Falta superar la diáspora de la izquierda y ejecutar la intifada peruana.
Son miles de pobladores: proletarios, campesinos pobres y pequeños propietarios, que pierden el miedo al Estado y se sacuden de su impotencia y sumisión, se organizan y salen a dejar su vida en la lucha contra la explotación y destrucción capitalista representada en las Mineras, cuya voracidad sigue llevando a concesionar todo el Perú a precio de regalo.
La izquierda peruana debe pasar de la diáspora la intifada, de la capilla a las masas; y conformar un frente político y de masas en el plazo más breve posible, como parte de un proceso unitario mayor, pero reafirmándose en sus raíces fundacionales andinas y selváticas; y en un sector migrante que ha hecho de las grandes ciudades, grandes bastiones emergentes en busca de representación efectiva en la izquierda.
Organización de un Frente Político de Izquierda, es una tarea pendiente en la dirección unitaria de una propuesta de unidad de las izquierdas, el nacionalismo consecuente, el movimiento popular y personalidades progresistas, realmente representes de sus bases, pero fundamentalmente las comunidades andinas y selváticas, y los migrantes emprendedores.
Todo ello plantea a la izquierda, deshacerse de sus dogmas, de ideologías, de viejas formas de ver el mundo y abrir los ojos ante lo que se nos presenta. Dejar las siglas y los ismos, para plantear la unión de fuerzas por todos los lugares, en donde se encuentren trabajadores conscientes, migrantes sin expresión política para la izquierda peruana.
Porque nuestro deber es traer a nuestra memoria, a Mariátegui, Vallejo, Arguedas, Encinas, Basadre; que tenemos el poder de hacerlo todo y pararlo todo si queremos, que podemos organizarnos para luchar y tomar nuestro destino en nuestras propias manos, que juntos como una sola clase podemos cambiar el mundo, sus estructuras, instituciones y leyes.
Sobre éste Perú emergente andino y amazónico, de migrantes provincianos, la izquierda peruana todavía tiene mucho que debatir, estudiar y aprender. Sabemos que no se conoce mucho o casi nada sobre el asunto, a pesar de ser justamente la Izquierda Comunista la tendencia que criticó y destruyó su propia casa, y cuyos lastres dogmáticos y sectarios todavía no hay sido superados en el Perú y siguen haciendo daño al movimiento popular emergente.

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