martes, 21 de julio de 2009

Campaña de Sensibilización contra el Ruido

Por: Carlos Paredes Abad
http://carlosparedesabad.blogcindario.com/

En días pasados el Servicio de Gestión Ambiental de Trujillo, ente perteneciente a la Municipalidad Provincial de Trujillo ha puesto en marcha una Campaña de Sensibilización contra el ruido en nuestra ciudad, la que si no se toma en serio, sus fines perseguidos caerán en saco roto como en muchas anteriores ocasiones ha sucedido.

Cabría comentar algunas formas de contaminación sonora que son frecuentes en la ciudad como el uso excesivo del cláxon por parte de los conductores del transporte público y particular que hacen sonar sus bocinas a niveles por encima de los permitidos atentando directamente contra la salud de la población. Es así como durante todo el día y toda la noche podemos escuchar el ruido estridente no solo de vehículos motorizados sino también de vendedores ambulantes que con potentes megáfonos perturban la tranquilidad de los vecinos.


Y como si esto fuera poco, habría que citar el mal ejemplo dado por los miembros de la Seguridad Ciudadana que al pasar por las calles céntricas y de la periferia en sus camionetas y motos activan sus bocinas y sirenas a toda hora sin preocuparles que los ciudadanos de Trujillo tienen todo el derecho a su tranquilidad y a un sueño reparador para reponer energías para una nueva jornada de trabajo. Innumerables personas en varias ocasiones han llamado al teléfono de dicha dependencia Policial Municipal recibiendo la infantil respuesta que lo hacen para que “los vecinos vean que están cuidando”, al puro estilo de los conocidos "wachimanes de barrio". Sale a colación aquí la música que ponen los carros recolectores de basura del Distrito de Víctor Larco cuando están cumpliendo con su labor.

Según el nuevo reglamento de Tránsito está totalmente prohibido el uso y abuso del cláxon sobretodo los de tipo policial y que se sepa la
Seguridad Ciudadana no es la Policía Nacional. La PNP solamente, según sus reglamentos y manuales de funciones, usan sus sirenas cuando acuden a una emergencia.

Otro mal ejemplo de la proliferación del ruido en nuestra ciudad lo constituyen los negocios que sacan potentes parlantes a sus puertas para promocionar sus productos. Igualmente muchos negocios de todo rubro, incluídas las flamantes tiendas por departamentos abusan de música estridente tanto dentro de sus espacios donde ofrecen sus productos, como en los pasadizos principales. Comentario aparte merece la locución ofertando sus promociones del día, con un volúmen a muy altos decibeles, nocivo para el oído humano.

En el ámbito educativo y ecológico estudios realizados revelan que el rendimiento de alumnos de similares características intelectuales, sociales, etcétera se reducen en las aulas con ventana a la calle (y que por lo tanto están expuestas al ruido del tránsito) con respecto a aulas interiores.
La presión del sonido se vuelve dañina a unos 75 dBA y dolorosa alrededor de los 120 dBA. Puede causar la muerte cuando llega a 180 dBA. El límite de tolerancia recomendado por la Organización Mundial de la Salud es de 65 dBA. El oído necesita algo más de 16 horas de reposo para compensar 2 horas de exposición a 100 dB (discoteca ruidosa). Los sonidos de más de 120 dB (banda ruidosa de rock o volumen alto en los auriculares) pueden dañar a las células sensibles al sonido del oído interno provocando pérdidas de audición.




También vale comentar el gran ruido que producen los locales nocturnos y centros de esparcimiento y recepciones, que no cuentan con una ambientación acústica adecuada que son motivo constante de fricciones entre sus propietarios y los vecinos de su entorno. La Comuna Trujillana debería supervisar de manera efectiva todos estos tipos de incidentes y ponerles coto de una vez por todas.

Mención aparte merece la contaminación sonora ocasionada por autos, vendedores y otros, en las inmediaciones de las principales Universidades Trujillanas como la UNT, UPAO, UPN, UCV, y en los principales colegios e instituciones públicas y bancos.

Los trujillanos debemos tomar conciencia del gran daño que se está efectuando contra la salud de los pobladores y unir esfuerzos conjuntamente con nuestras autoridades a fin de identificar e informar acerca de los atentados en contra de la tranquilidad por el exceso de ruido. Solo así podemos vivir en una ciudad libre de este clase de contaminación que a mediano plazo convertirá a Trujillo en una "Ciudad de sordos".

*Docente de la Universidad Privada Antenor Orrego

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